Cómo Substack cambió mi manera de escribir
Spoiler: no la cambió en el mal sentido. El algoritmo me enseñó que puedo escribir algo más que poesía y narrativa.
Llevo más de tres años en Substack, pero sólo el último año he salido del «anonimato». He comenzado a ser leído por más personas del mismo ecosistema de esta red social, y esto tiene una explicación interesante que hoy quiero compartir.
Antes me dedicaba a publicar mis ficciones: textos en prosa poética, cartas, relatos, incluso publicaba mis novelas breves capítulo por capítulo. No escribía ensayos personales, no escribía artículos, y mi público principal eran los seguidores que ya tengo en Instagram y Facebook, que, aunque solían responder mis correos, casi no tenían participación en la plataforma: no comentaban, no daban like, mucho menos restackeaban mis publicaciones. Estoy acostumbrado a la interacción en redes sociales, por ello esto me resultaba algo desalentador. A pesar de mantener una constante comunicación con mis lectores, me sentía ignorado dentro de Substack.
Veía a otros escritores cuyas comunidades, si bien no eran tan numerosas, sí que mantenían una interacción constante con sus lectores. Y me pregunté qué me faltaba a mí para lograr lo mismo. La respuesta la intuía por entonces: ellos publicaban artículos de interés general, aportaban algo de valor, conocimiento, y parecían dominar los temas de los que hablaban, debido a lo cual dedicaban su newsletter a un nicho en específico. Mi caso era algo distinto. Nunca me gustaron los nichos, salvo que la poesía pueda considerarse como tal. Prefería escribir mis textos inéditos.
No fue sino hasta el 2024 cuando tuve una idea más clara de lo que debía hacer. Había surgido el boom substackero. Una avalancha gigante de nuevos usuarios estaba llegando a Substack gracias a que esta red se volvió tendencia en TikTok. Pude ver entonces, gracias a los nuevos creadores, que aquí había lugar para un tipo de texto con un encanto al que no pude resistirme: el ensayo personal, en cuya naturaleza percibí que mezclaba la estructura del artículo informativo con el lenguaje literario. Y debido a que tenía bastante acogida aquí, supe que mi norte debía ser ese.
Recién el año pasado comencé a tomarme en serio lo de los ensayos personales. Cuando encontraba el perfil de otro escritor que publicaba sus relatos o poemas no se me hacía raro ver que sus posts parecían ser ignorados: pocos me gusta (o ninguno), cero comentarios… Pensé —erróneamente, ahora lo sé— que aquí no había lugar para la poesía y la narrativa. Por eso opté por «adaptarme». Escribir ensayos personales me significó un reto, porque nunca antes los había escrito, no al menos con tanta frecuencia, ya que siempre he preferido escribir ficción. Con la práctica, sin embargo, conseguí una mejora considerable en comparación a cuando empecé.
Por otro lado, y pensando en qué tipo de contenido podría ofrecerle a un público amplio y netamente de Substack, el año pasado abrí la sección Desde el oficio, donde comparto artículos con reflexiones basadas en mis más de diez años como escritor.
¿El resultado? Uno de esos artículos (Eres escritor, no creador de contenido) se ha convertido en el más leído, el más comentado, el más compartido, el que tiene más visibilidad que todos los artículos que he publicado durante más de dos años antes que ese, y por el cual la mayoría de mis nuevos suscriptores están aquí.
Dicho de otro modo, dejé de publicar poesía y narrativa para darles prioridad a los ensayos y artículos.
Podría pensar que este es el resultado de la influencia del mismo ambiente de Substack, que, como cualquier otra red social, te incita con sutileza a publicar el tipo de cosas que los demás publican si quieres ser relevante. Algunos lo interpretarían como una forma de despojarte de tu identidad literaria para acoplarte a lo que exige el algoritmo (algo que yo mismo critico en el post que he mencionado).
Pero también está la otra posibilidad, una más positiva.
Si no me hubiese dejado «contagiar» por el ambiente substackero, nunca me habría animado a salir de mi zona de confort de escritura. Nunca habría experimentado con los ensayos, con dominar un lenguaje distinto al que uso cuando escribo textos poéticos. No hubiese tenido cierta evolución en mi estilo. No habría abarcado otros temas más allá de los habituales (el amor, la soledad, la nostalgia…). Y eso aporta mucho, aunque no parezca. Porque escribir artículos me exige estructurar mis ideas de forma distinta a como lo haría con un texto poético; me exige informarme más, leer más, prepararme más, buscar una redacción más clara, coherente y pulida para explicar algo, lo que con mis poemas no hago, ya que con ellos busco emocionar, apelar al sentimiento. Así que, al menos para mí, lo que comenzó siendo un camino al que viré en busca de más visibilidad, se ha convertido en una senda de evolución constante para mi escritura.
Es verdad que los temas que tienen éxito aquí son aquellos que invitan al debate. No es casual que algunos artículos que he publicado, que van por esa línea, sean los más leídos. Pero también es verdad que ahora escribo ensayos personales con mayor soltura, y me he permitido compartir contenido de valor que llevaba años guardando conmigo y que no se me hubiera ocurrido publicar si no fuera por esta necesidad de querer llegar a más personas dentro de Substack. Algo de provecho tenía que sacarle al algoritmo.
Veo este cambio como una evolución, como una oportunidad de aprender, de explorar más posibilidades de expresión que enriquezcan mi experiencia como escritor. Por supuesto, nada de esto implica que dejaré de escribir ficción (¡jamás en la vida!), sino que he podido hallar un equilibrio entre mis facetas de escritor poético y de escritor de artículos. Y sigo aprendiendo, porque tengo que seguir mejorando. A medida que uno se va adentrando en este mundo, nota cuánto falta por escribir todavía.
En conclusión, no escribo para el algoritmo en el sentido de que abordo temas que no domino solamente para encajar o generar controversia, pero tampoco niego que gracias al algoritmo me animé a explorar un nuevo género literario y descubrí que no lo hacía tan mal (y que me gusta, de hecho). Ahora escribo ensayos, pero de temas que conozco lo suficiente como para compartirlos (como tiene que ser, ¿no?).
Con esto no quiero decir que publicar solamente poesía o narrativa en Substack no sirva. Mi mensaje tampoco es que todos deberíamos comenzar a escribir ensayos para ganar visibilidad y dejar a la poesía a un lado, porque eso no fue lo que hice; yo estoy integrando ambos tipos de textos en mi newsletter. Todo lo que he contado aquí es meramente subjetivo y basado en mi experiencia. Pude haber hecho las cosas de otro modo, pero las hice así.
A quien haya llegado hasta aquí: muchas gracias por leerme.
Si tú, que estás leyendo esto, tienes una experiencia similar, me gustaría que la compartas en comentarios. Ya sabes que me gusta intercambiar ideas y leer lo que otros opinan, mientras sea con respeto y cordialidad.
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Este lunes 29 de junio estaré en una transmisión en vivo con Enrique Delgado, El que escribe, Samuel Domínguez, Priscila Figueroa MKT✍🏻 y Si piensas, la cagas. Será una charla amena para compartir nuestras experiencias. Me encantaría que nos acompañen.
10:00 a. m., hora Nueva York.
4:00 p. m., hora de España.
No hagan planes para ese día, que tenemos una cita. 🤓
Próximamente en Hache de silencio
Hace una semana terminé de escribir un par de artículos que podrían encajar bien en la sección Desde el oficio.
El primero es una reflexión acerca del algoritmo, la viralidad y los lectores reales. Cuento mi experiencia de cómo la viralidad me permitió llegar a millones de personas, vivir de la venta de mis libros, y lo valioso que resulta esto para un escritor independiente. Además de reflexionar sobre la relación que tenemos con nuestros lectores reales, a los cuales no debemos confundir con seguidores.
El segundo artículo entra en materia de autopublicación. Se trata de un análisis básico de tres plataformas en las que he publicado mis libros para venderlos a todo el mundo. Qué características tienen y qué rescato de mi experiencia con cada una de ellas. Tal vez los escritores más experimentados tengan una visión mucho más amplia acerca del tema de la autopublicación, pero creo que esta información podría ser de utilidad para aquellos que están buscando alternativas para autopublicar su primer libro.
Voy a darles, como siempre, su respectiva pulida para publicarlos en las próximas semanas aquí. Si no se los quieren perder, ya saben qué hacer:
De nuevo: ¡gracias por llegar hasta aquí!
Con cariño:
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Me encantó! Bien dicen que aveces lo que más nos gusta y disfrutamos también funciona cómo defensa, en tu caso arriésgate a algo nuevo. Yo me atreví a escribir en español por primera vez, ya que es mi lengua materna pero no cursé mas del tercer grado en Mexico. Substack me está dando la oportunidad de aprender a escribir y si alguien me lee, pues mucho mejor!