¿Y si dejamos de quejarnos de Substack?
Una reflexión personal con respecto a Substack como plataforma de difusión de contenido
En las últimas semanas, gracias al nuevo traductor que ha incorporado Substack para la sección Notes —que dicen que van a extender a los artículos pronto—, me he encontrado con cuentas de usuarios de Japón que alaban a Substack por ser diferente, un espacio que no se siente como red social, un lugar donde poder expresarse de forma libre y disfrutar de textos extensos.
Me recuerda a las publicaciones de muchos usuarios que, allá por el 2023, 2024, alababan a Substack por lo mismo. Mismos usuarios que ahora se quejan de los nuevos cambios que ha implementado la plataforma: que ya no está pensado para escritores, sino para cualquier tipo de creador; Substack era bueno porque era para textos, no para imágenes; qué horror con la funcionalidad de transmisión en vivo: queremos escribir, no hacer streaming, y un largo etcétera que no sólo comprendo, sino que también compartí en su momento.
Como alternativa, hay quienes han migrado a otras plataformas, principalmente Ghost. Pero hoy1 he visto una nueva: Tuhat, que ofrece un espacio para escribir, literalmente, sin algoritmos ni anuncios ni nada. En su página de información podrán encontrar más detalles. La descubrí leyendo este artículo de su creador.
Menciono esta plataforma porque ofrece precisamente lo que muchos de los que se quejan de Substack le exigen a esta red social (porque sí, Substack es una red social): un feed sin algoritmos, ya que sólo hay lugar para los textos largos y las publicaciones aparecen de forma cronológica, cuenta con un editor de texto limpio, no tienen cookies de terceros ni guardan datos de ningún visitante, por lo que la navegación en el sitio no sólo es segura, sino también anónima. Eso sí: exigen un mínimo de 1000 palabras por publicación. Esta exigencia obedece a su esencia: si cabe en un tuit, pertenece a otro lugar. Existe la posibilidad de suscribirse por correo a las publicaciones de escritores específicos, pero —y esta es la diferencia más grande con Substack— no te permite crear un blog. Todo se concentra en la plataforma.
En definitiva: es un espacio creado para escribir, simplemente. Ni más ni menos. Libertad absoluta. Porque tampoco te permite publicar comentarios; en lugar de eso, ofrece al lector la opción de escribirle una carta al autor directamente, lo que, como explica el mismo creador, hace que los comentarios eviten competir entre sí por convertirse en los más impactantes, entre otras cosas.
Mi punto es que estoy seguro de algo: la gran mayoría de las personas que se quejan de Substack, difícilmente optarían por una plataforma como Tuhat, aunque cumpla con las características que exigen.
Intentaré explicarme.
El ecosistema social integrado
Tuhat, a diferencia de Substack, no tiene un feed con publicaciones sueltas o microblogs, ni mucho menos un algoritmo que se entrena a medida que interactúas con el contenido. No te ofrece publicaciones según tus gustos ni nada de eso. Tuhat es un espacio limpio de cualquier distracción.
¿Qué hay de malo en eso? En la plataforma, nada.
El pequeño gran detalle es que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a esas pequeñas inyecciones de dopamina que hay aquí: notificaciones de likes, de comentarios, de respuestas, de mensajes, incluso de las métricas.
Decimos que llegamos a Substack agotados de las otras redes sociales, pero lo cierto es que aquí encontramos más de lo mismo (me refiero al formato: feed infinito, imágenes, textos, vídeos), en mayor o menor medida, ya que el algoritmo de Substack prioriza publicaciones con mayor interacción. En todo caso, la conexión más genuina que tenemos con nuestros lectores es a través del correo electrónico, pero ni eso: muchos han optado —yo entre ellos— por recibir los nuevos artículos en la aplicación en lugar del correo para evitar saturar la bandeja de entrada.
Eso sin mencionar que a veces Substack no envía un correo con el cuerpo de tu artículo a tus lectores (como debería ser), sino un resumen de este, acompañado de un botón que los obliga a leerlo dentro de la aplicación:
Por lo mismo que estamos acostumbrados al ecosistema social integrado de Substack (seguir a otros usuarios, ver sus publicaciones en Notes, dar likes, comentar, enviar mensajes, etc.), muchos escritores se mantendrían en Substack, con todas sus quejas.
Pero no se trata sólo de dopamina.
Tú, como escritor, ¿publicarías en una plataforma donde no vas a obtener likes, aunque sí lectores genuinos y recurrentes? ¿Donde no vas a poder recibir comentarios, sino un mensaje privado como respuesta? ¿Donde el algoritmo no va a recomendar tus publicaciones a otros usuarios, privándote así de la oportunidad de ser descubierto por más lectores?
Si eres de los escritores a los que les da igual las interacciones, probablemente hubieras respondido que sí a alguna de las preguntas.
En el caso de los escritores que, además de escribir, estamos construyendo una marca personal, creo que las respuestas serían no, o, como mínimo, habría un atisbo de duda.
Y esta es la razón por la que escribo este artículo.
La mayoría de los escritores que estamos en Substack no nos dedicamos a escribir solamente, sino que buscamos crear una comunidad en torno a nuestro trabajo, buscamos crear una marca personal, buscamos encontrar contenido interesante, tal vez proyectos en los que participar y que nos ayuden a crecer. Y Substack, como red social, ofrece esas posibilidades.
De hecho, la razón por la que dejé de lado Patreon era porque, hasta hace unos años, no ofrecía eso: la posibilidad de descubrimiento. Patreon lanzó su ecosistema social —entre otras actualizaciones— apenas el año pasado. Lo que aquí conocemos como Notes, en Patreon se llama Quips, y tiene la misma dinámica: publicar contenido en un feed infinito para ser descubierto por potenciales suscriptores y otros creadores.
Lo de Notes en Substack también es reciente. Esta función se estrenó, si mal no estoy, en abril del 2023. Por entonces no había tantos escritores en español. Era normal que, cuando uno hacía una búsqueda en la sección de Explorar, los resultados fueran mayormente artículos de escritores angloparlantes.
Y me dio gusto cuando la comunidad hispanohablante creció. Ahora, cuando hago una búsqueda, los resultados que obtengo son de personas que hablan mi mismo idioma. Y he conocido, gracias al algoritmo, grandes escritores y publicaciones increíbles a las que me he suscrito con mucho gusto, algo que hubiera sido imposible sin la sección Notes, de la cual muchos escritores, otra vez, se quejaron en un inicio porque iba a quitarle protagonismo a los textos largos (lo que ha acabado ocurriendo, para qué negarlo).
Diseño
Otra razón por la que no creo que un escritor que se queja de Substack optaría por Tuhat es por el diseño.
En Substack, si bien el protagonista es el texto escrito, llama la atención lo visual: colores, formas, imágenes, fotografías, vídeos.
Muchos escritores, además de escribir, gustamos de acompañar nuestro texto con fotos o diseños que elaboramos. Yo, al menos, gusto de diseñar las portadas de las entradas que publico para que tengan cierta coherencia visual con el resto del blog. Tuhat, como una plataforma ultra minimalista, no permite que en su feed principal se muestren imágenes, sino que estas se ven cuando alguien ingresa al artículo en cuestión. Eso haría que publicar en Tuhat sea una experiencia incompleta para mí.
Y hablando del blog, eso es algo que tampoco ofrece Tuhat: un espacio propio —con dominio personalizado o subdominio y la posibilidad de añadir un logo— en el que reunir y organizar lo que escribes, que sirva a su vez como un escaparate virtual al que los lectores ingresan, leen y tienen la oportunidad de comentar y suscribirse. Si bien muchos escritores han crecido dentro de Substack, estamos también aquellos cuya audiencia se encuentra fuera de esta red social. La mayoría de mis suscriptores, por ejemplo, no tienen una cuenta en Substack, pero reciben mis publicaciones por correo y suelen responderme por ahí, de forma interna. El blog sirve como un espacio compartido entre ellos y yo: organizo todo pensando en ellos, no tanto en los usuarios que me leen desde la aplicación de Substack, ya que ahí todo es homogéneo: mismo tipo de letra, mismo color de fondo, mismo todo (aunque poco a poco está cambiando, nuevamente como parte de sus actualizaciones futuras).

Tener un blog propio, por tanto, te permite personalizar la imagen que das de cara al navegador, que es donde aterriza buena parte de la audiencia. Por supuesto, se trata de gustos. Yo prefiero leer a un escritor en un espacio propio que buscar sus textos entre miles en una misma plataforma.
Mi decisión con respecto a Substack
Es inevitable que Substack, con el tiempo, siga cambiando. Y de un tiempo para acá incluso he deseado que así sea. Yo soy alguien que ha probado distintas plataformas para alojar mis textos, desde Blogger hasta Patreon, pasando por WordPress, Tumblr, Bligoo (inexistente ahora), y he visto la evolución de Substack, desde cuando era una plataforma orientada a escritores, hasta lo que es hoy: una plataforma orientada a creadores en general. Por lo que, con el tiempo, he ido teniendo distintas necesidades para compartir mi trabajo. Ya no me bastaba una red social, quería un blog, luego un boletín, luego suscripciones de pago, luego una tienda virtual. He encontrado plataformas que cumplen con todo eso (Patreon es una de ellas ahora, aunque en parte), pero por su interfaz y la familiaridad que ya he adquirido, me quedo en Substack.
Porque por mucho que Substack cambie, las funcionalidades básicas siguen ahí. Vine a Substack no sólo por la posibilidad de compartir mis textos, sino también de crear una comunidad en torno a mi trabajo, y cada cambio que ha ido implementando contribuye a lograr eso. Y estoy seguro de que no soy el único escritor que siente que, de alguna manera, su relación con sus lectores se ha fortalecido gracias a Substack.
Escritores que antes sólo escribían, ven la oportunidad de convertir sus textos en pódcast, y ofrecer otros formatos de contenido, lo que permite una mejor inmersión para los lectores y una conexión más sólida. Lo mismo con los vídeos.
Substack tiene sus cosas buenas y malas (siempre me voy a quejar es que sólo admita Stripe como única pasarela de pagos). No es este un artículo para atacarlo ni para endiosarlo. Yo mismo me quejé de algunos cambios en su momento, pero luego de pensarlo mejor me hice una pregunta: ¿Y si dejo de quejarme de Substack, y me concentro en seguir creando?
Después de todo, las nuevas actualizaciones no entorpecen mi conexión con los lectores, ya que mi objetivo de estar aquí, como escritor, es escribir; y como lector, es leer. Si algún día Substack lanza una actualización que entorpezca ambas cosas, creo que podría considerar seriamente en migrar yo también.
No son pocos los escritores que, al llegar a Substack, se han sentido inspirados a escribir más. O si habían abandonado la escritura, aquí la retomaron. Ese efecto no es algo menor.
Así que, conociendo todas sus virtudes, me parece que lo que habría que hacer es seguir disfrutando de este espacio, seguir escribiendo, priorizar textos extensos y leer sin prisa. Pasar más tiempo en la sección de Suscripciones que en la de Notes. Lo mismo que para otras redes sociales, la solución está en nosotros como usuarios: regular nuestra forma de usar Substack.
Porque seamos claros: seguramente esta red social nació persiguiendo un ideal, pero como empresa con accionistas que es, ahora su objetivo es buscar mayores ganancias. Todos los cambios que se han ido implementando obedecen a ese objetivo. Por eso ahora Substack no sólo es para escritores, sino para cualquier creador que traiga su audiencia y genere sus ganancias aquí.
Y si lo vemos con mentalidad abierta, no está mal.
Al menos yo no pienso irme de aquí todavía. En otras plataformas tengo que pagar por lo que Substack ofrece gratis. Y si opto por una plataforma como Tuhat, tendré que renunciar al ecosistema social al que ya me acostumbré aquí, y a la posibilidad de personalización que siempre he buscado en cualquier plataforma.
Digo yo que habrá que asimilarlo. Substack sigue siendo para escribir y leer. Quejarse no hará que Substack detenga sus cambios. Ni mucho menos hará que mejoremos como escritores, ni como lectores. Con todas sus actualizaciones, por muy incómodas que tal vez algunas resulten, Substack sigue sigue siendo el refugio de miles de personas que amamos culturizarnos, que amamos los libros y las buenas letras. Mientras mantengamos eso, creo yo que ningún cambio podría ser tan malo.
¿Que a Substack le falta mejorar? Muchísimo, sobre todo con los escritores. Dejó de lanzar actualizaciones para mejorar la experiencia de escritura por concentrarse en otro tipo de creadores de contenido, pero no voy a negar que, en comparación, son más cosas buenas las que tiene. Y valoro a Substack por eso.
De igual forma, somos libres de estar aquí o marcharnos. No le veo sentido a quejarse a cada rato de Substack y seguir aquí. Lo más valioso que tenemos, al fin y al cabo, es nuestra audiencia, nuestros lectores, y tanto si nos quedamos o si nos vamos, siempre la llevaremos con nosotros.
En un acto de coherencia, muchos escritores se han ido a otras plataformas, y son muchos los que ya están incluso en Tuhat, que, hasta donde tengo entendido, es relativamente nueva. Si no me importara tanto la característica de personalización que ofrece una plataforma, creo que yo también crearía un espacio ahí.
Tuhat es perfecta para aquellos que sólo quieren eso: escribir y compartir sus pensamientos con sus suscriptores de forma directa. Como el creador de contenido que también soy, Tuhat no me basta, pero eso no significa que la vea con malos ojos, o que piense que es mala. Al contrario, me parece muy práctica y, de hecho la he mencionado en este artículo por si hay alguien que busca una plataforma con esas características. Yo mismo he pasado buena parte de hoy leyendo lo que ahí se publica, e incluso me he abierto una cuenta para observar la interfaz por dentro. Tiene lo justo, lo básico, y a muchos podría encantarles incluso.
Al final del día, lo que importa es sentirnos cómodos ahí donde estemos, y que no dejemos de escribir. Me gusta pensar que todavía podemos disfrutar mucho más de Substack, como aquellos usuarios de Japón que apenas están conociendo la plataforma y están encantados con ella. Yo, por ahora, seguiré aquí porque aunque haya cosas que mejorar, en Substack tengo mi espacio y planeo aprovechar las actualizaciones. Pero como dije más arriba: el día que me dé razones suficientes para irme, lo haré con el dolor de mi corazón. Mientras tanto, a disfrutar de la estadía, que para eso estamos.
Muchas gracias por leerme.
Con cariño:
Escribo esto en la tarde del lunes 25 de mayo.






Yo apenas voy un mes aquí, ¿qué te podría decir? Lo que veo es que efectivamente hay basura, hay que filtrar. Pero también hay cuentas que vale la pena leer, aún hay más de lo segundo. X se fue al garete porque justamente se promueven los textos virales que fomentan la interacción más que la profundidad.