Renovación de imagen de mis espacios virtuales y el nuevo proyecto que viene en marcha
Además: una reflexión personal acerca de la escritura ya no sólo como estilo de vida, sino como necesidad inherente del alma.
Escribo estas palabras escuchando a Nessa Barrett y observando las siluetas de los edificios tras mi ventana. El cielo, ese telón de fondo, se muestra cada vez más oscuro, pues está anocheciendo, y las luces de la calle se encienden una a una para dotar al barrio de su clásico color cobrizo. Los niños a esta hora salen a jugar pelota a la calle, ante la atenta vista de sus padres. Junto al sonido de algunos carros que transitan por aquí, puedo oír sus risas, sus gritos, las patadas que le dan al balón.
Escribo esto porque creo que es necesario. No de esa necesidad urgente que podríamos confundir con una emergencia de vida o muerte. Es más bien una necesidad del alma. De la mía, en particular. Cuando decidí convertirme en escritor una parte de mí supo que, a partir de entonces, iba a tener el alma atada a la escritura para siempre. Nació en mí esa necesidad de querer convertirlo todo en poesía, en letras, en observaciones, interpretaciones; ser un libro andante, un escultor de palabras. La escritura me ha brindado tantas cosas hermosas, ninguna de ellas redituable a largo plazo, pero sí con la capacidad de dotar a mi alma de una llenura que sólo el buen arte es capaz de proporcionar. Escribir me llena el alma, es así de simple. Si alguien me preguntara por qué escribo, no tendría mayor respuesta que esa.
Junto a la escritura, sin embargo, uno asume distintas responsabilidades, sobre todo cuando deja de escribir únicamente para sí mismo y comienza a escribir también para los demás. Las redes sociales se erigen como un escaparate virtual en la que puedo mostrar mi trabajo para quien quiera verlo. Y aunque quisiera poder saltarme ese paso y dedicarme sólo a escribir, la realidad es que ese es un lujo al que sé que no puedo aspirar. Por eso desde el principio vi necesario mostrar mi trabajo en lugares donde había más posibilidades de ser visto, y creé una comunidad con lectores que se interesaron en mis historias, en mi forma de expresar el caos interno que llevo dentro. No es casualidad que estés leyendo esto. Formas parte de este pequeño redil de personas que un día supo de mí y decidió seguir leyéndome, acompañándome con cada proyecto que he emprendido.
Por eso también creí necesario darle una nueva imagen a todo lo que he creado hasta ahora. He abandonado algunas plataformas, me he unido a otras, todo con el fin de evaluar qué es lo más conveniente para mi trabajo como escritor, como alguien que publica sus producciones en internet.
Las plataformas que utilizo para publicar mi trabajo
Antes de continuar, me parece importante señalar que, cuando hablo de mi trabajo, no sólo me refiero a mis producciones (cartas, artículos, ensayos, relatos, etc.), sino también a mis libros publicados, tanto los de pago como los gratuitos.
Cuando publiqué mis primeros textos, allá por el año 2013, tenía tres frentes: Tumblr, Facebook y Blogger. En Tumblr publicaba mis poemas, mis frases, mis textos de mediana extensión. Blogger estaba reservado para mis textos más extensos (cartas, relatos, ensayos personales), aquellos que «no cabían» en Tumblr. Y Facebook era aquella red social que me hacía llegar a un público más amplio: lo usaba para atraer gente a las dos plataformas anteriores, porque tanto Tumblr como Blogger eran plataformas «principales», donde publicaba cada texto nuevo que escribía.
El tiempo cambió esa dinámica. La implementación del algoritmo, los nuevos formatos de publicación, las nuevas plataformas que surgieron, me exigieron «adaptarme» al nuevo ecosistema para no morir en el olvido, como tantos otros escritores que decidieron conformarse con aquello que ya habían construido, hasta que otros escritores más estratégicos —que no más talentosos— comenzaron a acaparar la atención de un público cada vez más amplio. A los escritores que «se quedaron atrás» no les faltó —ni les falta— talento, tan sólo, quizá, algo de pragmatismo. Yo debo admitir que siempre me gustó ser leído. Y lo digo sin falsas modestias. Para mí los números no son determinantes ni garantes, pero claro que tienen su respectiva importancia y no los tomo tan a la ligera. En estos tiempos uno tiene que aprender a ser tan artista como marketero, aunque siempre defenderé la idea de no dejarse llevar por lo segundo para descuidar lo primero.
En fin. El punto de todo esto es que, en la actualidad, he estado publicando mi trabajo en tantas plataformas que, simplemente, no me daba abasto. O quizá, por tener tantas opciones, mi mente interpretaba todo eso como un desorden que debía corregir, pues el desorden a mí siempre me ha causado estrés, y en este año me propuse a acabar con esa sensación, pues incluso me estaba consumiendo, porque me sentía estancado, con tantas ideas sin poder darle forma a ninguna. Por eso fue que, como ya mencioné en líneas más arriba, me dediqué a organizarme mejor, y tras un par de meses he podido darles una nueva imagen a las plataformas donde tengo alojadas mis producciones, y ahora me siento con una mayor ligereza mental para seguir escribiendo.
Hablaré acerca de cada uno de mis proyectos para que los conozcas a detalle y sepas dónde publico mi trabajo.
Mi tienda virtual: hebersncnur.com
En esta web vendo todos mis libros digitales en distintos formatos:
PDF
EPUB
KPF
Todos los formatos son compatibles con cualquier dispositivo, y quise añadir el formato kpf para quienes prefieran leer en Kindle. También he añadido unos cuantos libros de descarga gratuita.
Esta tienda tiene también una versión para mi país, Perú, donde vendo mis libros tanto en físico como virtual en moneda nacional. Ambas versiones de las tiendas están «entrelazadas», de tal modo que se puede acceder a una versión y otra desde ambas, pero te dejo el botón para que le eches un vistazo directamente:
Hace tiempo mis libros los tenía alojados en mi tienda de Gumroad, pero decidí cerrarla por dos motivos:
Gumroad cobra comisiones muy altas.
Quise concentrar toda mi actividad en mi tienda virtual oficial para no tener que dividirme entre plataformas.
Mi comunidad en Patreon
Aquí tengo alojadas todas las producciones narrativas del universo literario que estoy creando, al cual he bautizado como Aureth. Publico mis novelas breves por capítulos, además de algunos borradores y otros relatos. He decidido que este espacio será habitado exclusivamente por el Heber contador de historias. Aquí dejo a un lado a la poesía para concentrarme en la narrativa. Todas las publicaciones —con excepción de las novelas— son gratuitas para todos los miembros que se unan. Quienes deseen leer mis novelas deben optar por uno de los dos planes de suscripción:
Aliado de Aureth: 1 dólar por mes.
Guardián de Aureth: 3 dólares por mes.
Como no podía ser de otra forma, te dejo el botón para que le eches un vistazo a la comunidad:
Mi boletín Hache de Silencio
Un espacio que ya conoces y el que más frecuento. El lugar donde albergo mis textos inéditos y demás artículos que comparto cada semana.
Échale un vistazo a la versión web:
En qué han consistido estos cambios
Uno de los cambios que he realizado en cada una de las plataformas ha consistido en dotarlas de uniformidad estilística: tanto en mi tienda virtual como en mi blog de Substack —y esto se nota más en la versión del navegador— he procurado usar los mismos colores y fuentes para transmitir familiaridad a los usuarios y que sientan que están navegando un mismo ecosistema literario.
Por otro lado, he definido qué contenido publicar en Patreon y en Substack. En Patreon, en especial, he liberado las publicaciones que se encontraban tras un muro de pago: con excepción de mis novelas, todas las publicaciones se pueden leer sin necesidad de pagar, basta con entrar a la comunidad.
En cuanto a la tienda virtual, he creado la versión internacional y la versión para Perú. Esto me ha permitido orientar las ventas de mis libros a los dos mercados en los que me desenvuelvo: el mercado internacional y el mercado peruano, sin por ello restarle importancia a uno u otro. Para poder lograrlo he resuelto optar por un subdominio. Quienes sean de otros países podrán realizar sus compras en hebersncnur.com y quienes sean de Perú lo podrán hacer en peru.hebersncnur.com. Tal vez parezca un detalle menor, pero la verdad es que este es el cambio que más me ha permitido respirar con alivio desde que lo llevé a cabo, pues para mí es muy importante contar con un dominio web y darle un correcto uso, ya que se trata de mi tarjeta de presentación virtual como escritor. Durante años usé el hebersncnur.com para el mercado internacional, descartando el mercado peruano, y viceversa: lo usé para el mercado peruano descartando el internacional. Nunca entenderé cómo no di antes con la idea de integrar ambas opciones haciendo uso de los subdominios, pero supongo que más vale tarde que nunca.
Por supuesto, estos cambios podrás notarlos siempre y cuando hayas conocido las versiones anteriores de cada plataforma. Si es la primera vez que sabes de su respectiva existencia, no notarás nada. Y creo que es mejor así: podrás visitar por primera vez cada una de las plataformas en las que publico.
Un nuevo proyecto que viene en marcha
Aprovecho para comentarte que una de las razones que me impulsó a realizar todos los cambios que he mencionado —y también unos cuantos cambios en mi vida—, ha sido la idea de poner en marcha un nuevo proyecto que, sinceramente, me hace ilusión llevar a cabo.
Desde finales de abril vengo planeando lo que en redes sociales se ha popularizado con el término de mail club. Consiste en enviar cartas en físico a personas de cualquier país bajo la modalidad de suscripción. Apoyo la idea de no pensar tanto las cosas y hacerlas corriendo riesgos, pero soy muy minucioso para este tipo de iniciativas. He querido resolver algunos escollos antes de llevar a cabo esto:
El tipo de contenido que voy a compartir. Quiero que sea algo más que compartir reflexiones personales, ya que para esto ya existe este espacio. He considerado un boletín extra al mes, algunos detalles como calcomanías de estilo retro (que me gustan mucho, la verdad), algunos pequeños objetos vintage, una postal, una pequeña tarjeta escrita a mano, e incluso contenido relacionado a mi universo literario. Al menos ya he definido lo básico. Confío en tener todo listo para finales de este mes y lanzar el proyecto de manera oficial en agosto.
La plataforma de pagos. Dado que la idea es enviar cartas bajo un plan de suscripción, he tenido que definir la pasarela de pago que usaré para ofrecer dicha suscripción. He considerado tres opciones sólidas. Voy a evaluar una cuarta y al final decidiré.
El proceso de envío. Esto es crucial. Definir la empresa con la que trabajaré es clave porque de eso dependerá el precio de la suscripción. Hace unos cuatro años hice mi primer envío internacional a un lector de México. Él se encargó de pagar el envío, pero, sinceramente, el precio me pareció excesivo, teniendo en cuenta el tamaño y el peso del sobre que estaba enviando. Desde ahí tuve la impresión de que hacer envíos internacionales resultaría difícil desde mi país. Sin embargo, he encontrado —o he reconsiderado, mejor dicho— una opción más económica. Aun así, quiero hacer una prueba primero para conocer el proceso de envío más de cerca. En estos días envié algunas cartas a otros países para evaluar el tiempo de llegada, el costo real del servicio y todos esos pequeños trámites que siempre aparecen en el proceso de envío.
Al margen de todo este tema administrativo, lo cierto es que le estoy poniendo mucho cariño a este proyecto. Me hace ilusión enviar algo físico a mis lectores, algo que, a diferencia del contenido digital que ya comparto, puedan tocar, guardar, atesorar. Lo veo como una manera más «analógica» de leer. Estoy preparando una página con todos los detalles, por cierto. Todo estará listo para el día del lanzamiento.
Palabras finales
Estos han sido días fríos, aunque no tanto como deberían. En otros años, por estas fechas, habría pasado más tiempo abrigado, pero tal parece que el otoño no ha acudido a la cita, o fue suplantado por un verano testarudo que no ha recibido noticias de su suspensión laboral respectiva. Sea como fuere, el calor no cesa. Esta ha sido siempre una ciudad calurosa, pero parece que este año se ha propuesto a extender su reputación más tiempo de lo que debería.
Te dejo una foto de la playa de Pimentel que tomé hace unas semanas. Es uno de mis lugares favoritos de mi ciudad y del que escribiré pronto:
Iba a publicar el día miércoles, como he tenido por costumbre últimamente, pero anduve haciendo algunos preparativos relacionados al Club Hache de Silencio. Estuve ocupado, además, haciendo cosas distintas para salir de la rutina, que ya iba siendo hora. Durante unos días me dediqué a madrugar únicamente para ir al mercado y dejarme envolver por el ajetreo que siempre está en ebullición a aquellas primeras horas del día. También he caminado más, me he ejercitado más, he vivido más. Ahora retomo poco a poco mi habitual rutina literaria. No sólo de poesía vive el poeta, pero siempre termina volviendo a ella.
Por cierto, le daré un respiro a la sección Desde el oficio mientras termino de corregir algunos borradores para compartirlos en las próximas semanas. Hay temas interesantes. Uno de ellos, particularmente, me gusta: qué quiero decir cuando hablo de escribir bien. Hace tiempo alguien me hizo esta pregunta y, aunque le di una respuesta, me gustaría ampliarla en un artículo completo.
Ahora, mientras escribo esto y mi lista de reproducción a virado hacia la música de Enya, Aisha Vaughan, Eurielle y compañía, me doy cuenta de que la hora pasa unos minutos de la medianoche. El barrio vuelve a estar en silencio, si obviamos los ladridos lejanos que se oyen a lo lejos, junto a uno que otro vehículo.
Cuando leas esto, será la mañana del domingo 5 de julio en esta parte del mundo.
Sin más que decir, me despido y te doy las gracias por haber leído hasta aquí. Un abrazo fraterno.
Con cariño:
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Posdata 1: Antes dije que había incluido unos libros gratuitos en mi web. Son dos. Si te gustaría descargarlos, haz clic aquí o aquí.
Posdata 2: Hace unos días anuncié que Smashwords puso en oferta mis libros digitales con un 25 % de descuento. Yo decidí hacer lo mismo en mi tienda, pero con una oferta del 30 %. Y teniendo en cuenta que mis libros digitales, ya de por sí, se venden a menor precio ahí, el descuento es aún mayor. Puedes conseguirlos haciendo clic aquí, por si te interesa leer alguno de mis libros. Si estás en Perú, también hay oferta del 15 % en mis libros en formato físico. Tienes hasta el 31 de julio para aprovechar ambas ofertas.











